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ORDENACIÓN DEL TERRITORIO Y URBANISMO

Programa de Elkarrekin Podemos (descargar)

La ciudadanía vasca vivimos en un territorio fuertemente antropizado, con una densidad poblacional alta y con un desarrollo industrial muy potente. Estas variables han provocado que nos debamos replantear cómo hemos ordenado el territorio hasta ahora y qué modelo territorial debemos potenciar para asegurar una sociedad que perdure en el tiempo bajo criterios de sostenibilidad social y ambiental. La introducción de nuevos conceptos en la ordenación del territorio como la protección del patrimonio natural y cultural, la movilidad sostenible, la biodiversidad, la cohesión social, los circuitos cortos de producción y consumo, la economía verde, local y social o la movilidad sostenible hace que el modelo que hasta ahora hemos desarrollado se encuentre desfasado y caduco.

Vitoria-Gasteiz, Donostialdea y el área metropolitana del Gran Bilbao acogen alrededor del 70% de la población vasca. Las condiciones de habitabilidad de estas áreas urbanas se ven afectadas por la contaminación, la falta de calidad del espacio público y la explosión de la movilidad motorizada, que provocan una reducción en la calidad de vida de sus habitantes.

Elkarrekin Podemos propone una mejora significativa del modelo de ciudad basado en una ciudad compacta, mixta y diversa en usos, que sea, preferentemente, un espacio de convivencia y de diversidad. En este modelo de entorno urbano, la vida se desarrolla en espacios de alta calidad ambiental y humana, donde se ha reducido al mínimo la necesidad del transporte motorizado, y donde el transporte público tiene preferencia sobre el vehículo privado. Las áreas residenciales son, así, un campo de dominio del transporte no motorizado, hecho a medida de las personas, no de los coches. El urbanismo está al servicio de la gente y no es un método de financiación ni una vía de obtención de beneficios empresariales.

Este modelo de ciudad busca potenciar los ciclos de materia y energía autónomos, disminuir la demanda de agua, energía y materiales, facilitar la reutilización y el reciclaje de residuos, promover la rehabilitación y la eficiencia energética de los edificios, etc. Es imprescindible generar mayores espacios públicos en los que se eliminen los impactos negativos sobre la calidad de vida de los individuos y se permita la penetración de los ecosistemas cercanos, a través, por ejemplo, de huertas urbanas ecológicas, de corredores verdes o de la conservación de parte de los ecosistemas originales en los que se asientan.

  • Contaminación: aire, ruido, suelo:

La calidad del aire de muchas de nuestros principales núcleos urbanos es cuanto menos, mejorable. La contaminación atmosférica es la responsable de muchas muertes prematuras y de buena parte de las afecciones respiratorias. La causa fundamental es el elevado uso del vehículo privado, motivado en gran medida por la inadecuada planificación urbanística de nuestros pueblos y ciudades. En menor medida, también contribuyen las emisiones industriales y las calefacciones domésticas con combustibles fósiles (gasóleo, gas natural).

Sólo conseguiremos que mejore la calidad del aire que respiramos en Euskadi si ponemos en marcha políticas urbanísticas adecuadas, basadas en el urgente desarrollo del transporte público —preferentemente eléctrico— en nuestras ciudades, así como políticas que incentiven y prioricen los desplazamientos no motorizados.

En este sentido, demandamos la limitación de la presencia del coche en el centro de nuestras ciudades, la progresiva peatonalización de las mismas y el fomento del uso de la bicicleta. Estas medidas han de complementarse con la reestructuración funcional de las ciudades para minimizar la necesidad de largos desplazamientos, evitando la ubicación de equipamientos laborales, comerciales, sociales y educativos en áreas alejadas de los entornos urbanos El modelo urbanístico ha de tener en cuenta, además, la eficiencia energética de las viviendas y del entramado urbano.

No podemos olvidar el problema del ruido, cuyos perjuicios pasan desapercibidos, a pesar de que reducen sustancialmente nuestra calidad de vida.