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SOLIDARIDAD INTERNACIONALISTA

Programa de Elkarrekin Podemos (descargar)

El actual sistema económico neoliberal nos ha sumido en una profunda crisis sistémica y civilizatoria en el que es necesario poner en cuestión el modelo hegemónico de sociedad global, marcado por la violencia, la desigualdad y no sostenibilidad, frente a las que es preciso posicionar otros valores, dinámicas y agentes que nos permitan avanzar hacia otro modelo y formas de vida más igualitarias y sostenibles.

Entendemos la política pública de cooperación como una herramienta de transformación, desde un análisis crítico sobre su capacidad para ampliar espacios para las agendas que prefiguren e impulsen nuevos modos de vida.

Reconocemos el papel de las propias organizaciones sociales como agentes que participan en este ámbito, en una tensión permanente entre la inclusión de la cooperación internacional como estrategia de cambio, por un lado, y el riesgo de neutralización de sus capacidades políticas debido al imperio de la lógica tecno administrativa por el otro.

El contexto internacional través de la Agenda 2030 aprobada por Naciones Unidas en el año 2015 introduce tímidamente avances hacia un nuevo enfoque, introduciendo aspectos como la sostenibilidad y la coherencia de políticas para el desarrollo, aunque siguen siendo insuficientes.

Nuestra propuesta plantea una apuesta por la dimensión política de la cooperación internacional, que vaya más allá de las cuestiones técnicas, que genere conciencia crítica, propuesta de alternativas, movilización social y coherencia de políticas como sus prioridades, superando el tradicional enfoque Norte-Sur y abogando por un internacionalismo que se construya desde el encuentro internacional de sujetos y agentes para superar las desigualdades a nivel global. Sin olvidar el papel de la mujer como promotora de desarrollo y el respeto del derecho de los pueblos a su cultura, soberanía, libre determinación y control de sus recursos.

Todas las acciones de desarrollo han de buscar la equidad de género y han de tener en cuenta su impacto diferenciado para mujeres y hombres. Somos conscientes de que las relaciones entre hombres y mujeres están teñidas de desigualdad, y en ellas, las mujeres han sido siempre relegadas de los ámbitos de poder, con la consecuencia que ello acarrea para la sociedad.

Además de esto, debemos hacer un enfoque específico en el impacto sobre el patrimonio natural mundial de las actuales políticas y modelos de desarrollo. En este sentido, la internacionalización o globalización de la economía hace que países desarrollados deban asumir su responsabilidad en la conservación de la biodiversidad también a escala global. Nuestras actividades económicas en el exterior tienen un creciente impacto sobre la biodiversidad mundial.

El estilo de vida y el modelo de crecimiento económico de los países desarrollados se sostienen gracias al uso de recursos pertenecientes a terceros países.

Existe un intercambio desigual entre las poblaciones enriquecidas del Norte y las empobrecidas del Sur, en términos económicos, medioambientales y de sostenibilidad planetaria: una deuda ecológica. Es tiempo de asociar al actual modelo de producción industrial, el consumismo, la producción exhaustiva de residuos y la emisión de gases de efecto invernadero por parte del Norte global, a la necesidad moral y económica que éste repare las consecuencias nefastas que dicho modelo tiene sobre las poblaciones empobrecidas del Sur. En interacción con muchas propuestas precedentes, es nuestro deber actuar por la justicia y solidaridad entre el Norte y Sur globales. En otras palabras: Euskadi sin Fronteras.

A pesar de que la capacidad de intervención desde el Parlamento Vasco es limitada en cuanto a solucionar de forma directa problemas de desigualdad e injusticia en el mundo, es capaz desde la cooperación descentralizada y la coherencia de sus políticas aportar su granito de arena a retos globales y marcar líneas de trabajo en torno a dos líneas estratégicas:

  • Necesidad de un decrecimiento selectivo y justo (o ajuste estructural) de los países del Norte global como condición necesaria –pero no suficiente– para ayudar de forma solidaria y sostenible al Sur global, y reorientar sobre bases sostenibles el modelo de producción-consumo en el Norte.

  • Necesidad de una evolución socio-ecológicamente eficiente para las poblaciones empobrecidas del Sur global, trabajando para mejorar las condiciones de vida de sus poblaciones. Euskadi no es ajena a este modelo, de manera que nuestra huella ecológica indica que necesitaríamos un territorio 7,7 veces mayor para mantener nuestro nivel de vida con recursos propios, lo que provoca elevado un déficit ecológico que proyectamos hacia terceros países.

Así, el desarrollo económico en la CAPV ha propiciado en esos países transformaciones, pérdida y fragmentación de hábitats, sobreexplotación de especies, contaminación, diseminación de especies exóticas y ha contribuido al cambio climático. (Por ejemplo: El Banco Mundial estima que cada año se pierden más de 15 mil millones de dólares en países en vías de desarrollo debido a la explotación ilegal de madera). Para ello, es fundamental reducir nuestro impacto sobre la biodiversidad global y reforzar las medidas para incluir criterios de protección y fomento de la biodiversidad en las inversiones exteriores y en los programas de cooperación al el desarrollo.

Por último, establecemos aspectos relacionados con la visión internacional y los derechos humanos que tienen directamente que ver con una propuesta que situe a Euskadi en el plano internacional y, especialmente en el de la Defensa de los Derechos Humanos.