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ATENCIÓN SOCIOSANITARIA

La atención sociosanitaria comprende el conjunto de cuidados destinados a personas que, por su estado de salud, situación de dependencia de distinto tipo y grado y por problemá- tica social con riesgo de exclusión social, necesitan de una atención sanitaria y social simultánea, coordinada, estable, ajustada al principio de globalidad y continuidad de atención.

La atención sociosanitaria requiere de la participación de estructuras y servicios de dos sectores: el sanitario y el social. En Euskadi, las instituciones implicadas en el abordaje de la atención sociosanitaria son el Departamento de Salud del GV, el Servicio Vasco de Salud/ Osakidetza; las Diputaciones Forales; los Ayuntamientos y, puntualmente, según necesidades, otras instituciones como Educación y Justicia.

Si bien existen diferentes modelos para gestionar la participación de estos dos sectores (integración de sectores, creación de un nuevo sector...) el modelo elegido en la actualidad y en nuestro contexto es el de la coordinación de servicios.

Este modelo se fundamenta en que la atención a las necesidades sociosanitarias se preste de manera continuada y coordinada, pero hay que poner en mayor en relieve la importancia de la integración, colaboración y complementariedad en los múltiples niveles de intervención tanto entre los profesionales, como entre las instituciones sanitarias y sociales.

Por este motivo pensamos que los objetivos de la atención sociosanitaria desde el ámbito público tienen que:

Asegurar que las instituciones sanitarias y sociales se coordinen e integren de forma adecuada, según criterios de eficiencia y eficacia, para prestar la mejor atención posible (criterios de calidad), a todas las personas (universalidad) en situación de fragilidad por problemática sanitaria (enfermedades crónicas / degenerativas / complejas) y social (situaciones de dependencia funcional y social) y que precisen de la simultánea presencia de ambas instituciones.

Asegurar recursos y servicios adecuados y eficientes centrados en las necesidades de las personas, así como planificar nuevos servicios en base a las necesidades detectadas en la población interesada y según la demanda determinada de los cambios sociales, epidemiológicos, socioeconómicos de la población en general.

Promover una política sanitaria y social que tenga como objetivo la mejor calidad de vida posible para las personas en situación de fragilidad sociosanitaria, con un enfoque preventivo en relación a la dependencia y complicaciones de la salud.

El envejecimiento de la población, el aumento de la dependencia, y de las enfermedades crónicas, plantean serios interrogantes acerca de los cuidados que son demandados por una población envejecida, donde la confluencia de problemáticas , tanto sociales como sanitarias, se enredan cada vez más con mayor complejidad , siendo necesario una continuidad de cuidados que sea coordinada y complementaria.

Estos tres hechos relevantes (envejecimiento, dependencia, cronicidad), en un contexto donde la crisis económica ha agrietado y minado peligrosamente nuestro sistema de Bienestar Social donde la salud pública y universal son derechos fundamentales, plantean retos ineludibles como el adecuado desarrollo de un sistema de promoción de la autonomía y prevención a la dependencia así como una reorientación de un modelo de atención sanitaria tradicional centrado principalmente en curar en otro modelo que integre un concepto de salud “holístico” (biopsicosocial), que conceda importancia al cuidar, y que vea como necesaria la coordinación e integración entre lo sanitario y lo social.