Saltar al contenido

POLÍTICAS SECTORIALES DE EDAD

Programa de Elkarrekin Podemos (descargar)

JUVENTUD

El sistema económico actual define procesos de formación social que colocan a los jóvenes en una posición más que débil en el conjunto de la sociedad. El sistema actual se caracteriza por el triunfo del neoliberalismo, que ha propiciado la desregulación de los intercambios económicos y la pérdida de poder de intervención del Estado, y el desmoronamiento del Estado de Bienestar. Si consideramos que las políticas de juventud son un pilar esencial para un Estado de Bienestar fuerte, también estamos afirmando que la labor de las políticas de juventud ha de ser la de paliar las dificultades de las jóvenes para desarrollar sus vidas en un contexto de fuerte desigualdad, que penaliza a los miembros de la sociedad que comienzan la vida adulta.

El debate sobre la finalidad de las políticas públicas de juventud se divide entre los defensores de que han de ser políticas de transición, cuyo objetivo es hacer más llevadero el paso de los y las jóvenes a la vida adulta, y los que abogan porque sean políticas emancipadoras, de reafirmación de la condición juvenil no como una etapa transitoria, sino como un término de clase social. Las políticas con sesgo de transición son las que se han aplicado de forma mayoritaria en nuestro país. Éstas se asocian al concepto de “espera pasiva”, mediante el cual las personas jóvenes han de aguardar a que les llegue el momento de ser adultas y poder participar de la vida pública, excluyéndoles, por tanto, de los procesos de decisión pública.

Una política pública inclusiva debería promover la igualación de las posiciones sociales que caracterizan los desiguales modos de ser jóvenes en un sistema económico tendente a provocar desigualdades. La inclusión estaría, por lo tanto, en un proceso en el que las Administraciones provoquen cambios en las dinámicas de un sistema social en el que se dan desiguales relaciones de poder y de dominación, y en el que las jóvenes son el eslabón más débil de la cadena.

Visto en perspectiva y a lo largo de tres décadas, en casi toda Europa y de una forma muy concreta en Euskadi, el modelo de estrategia de juventud que se ha implantado es el de políticas con un marcado carácter de transitoriedad, es decir, de promover el paso de la juventud a la vida adulta, sin una consideración de clase social de la juventud. Sin embargo, se hace necesario destacar que sin una visión de las políticas de juventud que incluya e integre ambos enfoques, uniendo políticas afirmativas y políticas de transición, la política de juventud nunca será una política de juventud para sí, sino una política cuyo objetivo será únicamente que la juventud deje de serlo y pase a ser personas enteras, es decir, adultas.

Para que otro futuro sea posible es necesario apostar por la potenciación de la juventud como clase para sí, autoconsciente de sí misma y activa en el diseño de las políticas que les afectará como colectivo. En el ámbito del empleo juvenil, por ejemplo, este cambio se plasma en la necesaria construcción de un modelo económico en el que los jóvenes no sean empleados como mano de obra barata, sino en el que se garantice la distribución equitativa de la renta en todas las fases de la vida.

La importancia de la ley de juventud viene dada por el hecho de que es el marco legal en el que se recoge la estrategia del sector público para atajar la precariedad laboral, los problemas de vivienda, la educación formal y no formal, la articulación de la posición de las personas jóvenes en torno a la paz y la convivencia, su participación en los procesos de decisión, etcétera. ¿Qué ley de juventud queremos? La aprobación de una ley no produce cambios sociales per se. Para lograr que la ley de juventud cree los instrumentos capaces de hacer frente a los problemas de los jóvenes vascos ha de ser redactada a través de un proceso de participación que implique a todos los actores sociales posibles, desde Ararteko, Diputaciones, Ayuntamientos, a todo tipo de asociaciones juveniles. Queremos una ley de juventud de consenso que rescate a los jóvenes vascos de la actual situación de precariedad.

 

MAYORES

La tercera edad se es uno de los principales grupos de población en Euskadi, debido en buena parte a la todavía reducida tasa de natalidad y el paralelo aumento de la esperanza de vida sana.

Actualmente casi un 20 % de las personas que viven en Euskadi tienen más de 65 años. Es una realidad que este porcentaje subirá previsiblemente los próximos años, se prevé que en el año 2040 la población mayor de 65 años puede rozar el tercio del censo total.

Hasta ahora, el sistema de protección social se sustentaba en parte en la solidaridad familiar y comunitaria, en las mujeres que han asumido como propios y no remunerados los trabajos del cuidado.

En Elkarrekin Podemos apostamos por configurar un sistema garantista de derechos, también para la población mayor. Es necesario configurar los sistemas de servicios socialescomo un elemento que no solo vaya a atender las situaciones extremas sino que se adelante a ellas con elementos de prevención y, sobre todas las cosas, con recursos humanos, técnicos y económicos suficientes para que sean las personas las que estén en el centro.

Entendemos que no tiene sentido implementar medidas que no tengan en cuenta la especificidad de una parte tan importante de la población de Euskadi. Con esto, apostamos por la autonomía, porque las personas sean libres de elegir si quieren o no abandonar su entorno y, sobre todo, porque tengan un espacio de participación en la sociedad vasca, entendiendo que son una parte fundamental de ella.