JUSTICIA RESTAURATIVA Y ESTADO DEMOCRÁTICO DE DERECHO 

Programa de Elkarrekin Podemos (descargar)

En Elkarrekin Podemos defendemos el modelo de justicia restaurativa que atiende las necesidades de las víctimas y los procesos de evolución individual de los victimarios que asumen una revisión crítica del pasado y un reconocimiento de lo injusto del daño causado. La política penitenciaria ha sido durante décadas y hasta este mismo momento, un instrumento de la política antiterrorista. Esta inapropiada supeditación es insostenible cinco años después del fin de la actividad criminal de ETA. Más aún, no podemos olvidar que ésta ha amparado prácticas incompatibles con los derechos humanos o que han incrementado injustificadamente el sufrimiento de los familiares de las personas condenadas por delitos de terrorismo. Sin duda alguna, es el momento de que la política penitenciaria abandone su actual orientación vengativa y se convierta en una herramienta más de una política de convivencia, y el paradigma de la justicia restaurativa es el adecuado para lograr este fin.

Defendemos una reorientación profunda de la política penitenciaria que siendo respetuosa con el derecho a la Justicia que corresponde a las víctimas, permita un cumplimiento de las penas acorde con el contexto y el momento que vive la sociedad vasca. Una reorientación que contribuya a consolidar una paz social en Euskadi, entendida como proceso de reconstrucción del tejido social.

Para ello, reivindicamos el traspaso de la competencia en materia de ejecución penal de adultos, no solo por cumplimiento de lo dispuesto en el propio Estatuto de Autonomía, sino por la convicción de que es posible crear un modelo de ejecución penal propio que responda a otros principios más progresistas y humanos para el conjunto de la población penitenciaria, sin distinción de delitos. Estamos en contra de las medidas excepcionales y abogamos por un por un trato humanitario de los detenidos y los reclusos. Defendemos que cualquier persona presa pueda cumplir su pena lo más cerca posible de su lugar de origen y apoyamos la reinserción como finalidad prioritaria de las penas privativas de libertad.

La impunidad que ampara la tortura y los malos tratos en los centros de detención y en los centros penitenciarios debe ser erradicada completamente. Es necesario adoptar medidas preventivas y protocolos eficaces contra su práctica que ante cualquier denuncia garanticen una investigación rápida, independiente y rigurosa.