DERECHO A LA GARANTÍA DE INGRESOS

Programa de Ekarrekin Podemos (descargar)

Las políticas públicas contra la pobreza en Euskadi nacieron con el Plan Integral de Lucha contra la Pobreza de 1989, con la intención de frenar las consecuencias de la reconversión industrial de finales de los años 70. Se orientaban, en un marco más amplio ante la perspectiva del Mercado Único Europeo de los primeros 90. Ya en el año 92 se comprobó que las bolsas de pobreza endémicas, debían de combatirse con planes estructurales que se integrasen en los presupuestos ordinarios de la comunidad autónoma. Desde entonces, éstas han sufrido variaciones: desde el IMI hasta la tergiversada Renta Básica, nacida de la lucha de los agentes sociales y que desembocó en una Iniciativa Legislativa Popular, hemos llegado a la vigente la Ley 18/2008, de 23 de diciembre para la Garantía de Ingreso y la Inclusión Social, la RGI.

Han sido 25 años de planes de lucha contra la pobreza que, si bien han conseguido paliar algunos de los efectos más duros de la crisis en parte de la población vasca, no han conseguido solventar el problema de fondo que es la desigualdad distribución de la riqueza y, en ningún caso, han sido una solución para toda ella.

Las políticas de lucha contra la pobreza de las que el Gobierno Vasco ha hecho gala, no han solucionado el problema de fondo y los números lo demuestran, en 2015, los datos del INE nos demuestran cómo hay un 17,5% de población vasca en riesgo de pobreza y el índice de pobreza severa supera el 4%, además del 10% de hogares vascos que tiene dificultades para llegar a fin de mes. Los números de personas perceptoras de prestaciones no paran de crecer, contando con más de 65.000 beneficiarias en Euskadi de la RGI y 55.000 solicitantes de Ayudas de Emergencia Social.

Con esta realidad, vemos como los datos, estando mejor que en otras CCAA, suponen un reto. No vamos a conformarnos con unas políticas que parcheen, queremos realizar una transformación de fondo y garantizar la cobertura de la totalidad de la población.

En Elkarrekin Podemos, vamos a hablar de RGI, pero vamos a hablar de ella para mejorarla y garantizar que toda la población que la necesita, acceda a ella en el tránsito hacia la creación y puesta en marcha de una propuesta para toda la población, la RBI.

En Elkarrekin Podemos no sólo hacemos una crítica a la gestión de la RGI, sino que hacemos una crítica al modelo de políticas de pobreza, porque hasta ahora no han funcionado. Estamos convencidas de que, además, no va a funcionar como elemento de redistribución de la riqueza y de que lo indispensable es hacer un cambio de paradigma.

No obstante, somos conscientes de la necesidad de hacer masa crítica para dar este paso más allá. Sabemos que es necesario dar mayor poder a las personas sobre sus vidas, entre otras cosas, para crear el modelo social que mejor se ajuste a nuestras necesidades como pueblo y, siempre, garantizando la participación de todas las personas en el diseño del futuro que queremos para Euskadi.

En Elkarrekin Podemos apostamos por caminar hacia una Renta Básica Incondicional, pero lo haremos si entre todas y todos estamos de acuerdo. Mientras recorremos este camino, es innegable que es necesario mejorar el sistema y, por lo tanto, apostamos por el DERECHO, con mayúsculas. Apostamos por hacer de las prestaciones sociales un “derecho como puede serlo el sufragio universal, y es que a la hora de ir a votar nadie nos pregunta si somos un hombre o una mujer, homosexual o heterosexual, católico o musulmán…”. Creemos que la Renta Básica Incondicional puede ser una herramienta definitiva para dotar de fuerza y libertad a la ciudadanía. Puede ser el suelo mínimo que permita construir la sociedad más justa por la que luchamos.

Necesitamos tiempo para lograr los apoyos y estrategias para construir esta idea, por lo cual, vamos a darla a conocer, a comprometernos con la posibilidad de debatir sobre ella, a aprender sobre ella y, sobre todo, a decidir también sobre los mecanismos que queremos para garantizar nuestros derechos. El derecho a decidir ha de extenderse a otras muchas decisiones que importan. En este caso, os proponemos hacerlo con la de la garantía material de las condiciones de vida de este pueblo.

Mientras este proceso sucede, y conscientes del nivel de precariedad en el que está inmersa parte de la ciudadanía vasca, consideramos que hay que plantear medidas en orden a mejorar la nefasta gestión de la RGI y hacer extensible la cobertura del derecho subjetivo a quienes, hoy por hoy, no cuentan con un suelo mínimo sobre el que andar con libertad y dignidad.

Somos conscientes de lo innovador de nuestro planteamiento y, lógicamente, de la necesidad de una transformación del sistema económico en el cual, queremos también poner a las personas en el centro. La lucha comprometida contra el fraude fiscal proporcionaría ingresos que garantizasen la puesta en marcha de una iniciativa de este tipo y, por lo tanto, hacia ese objetivo caminaremos.

Mientras el mecanismos más garantistas como la Renta básica Incondicional no estén implantados, y conscientes del nivel de precariedad en el que está inmersa parte de la ciudadanía vasca, consideramos que hay que plantear medidas en orden a mejorar la nefasta gestión de la RGI y hacer extensible la cobertura del derecho subjetivo a quienes, hoy por hoy, no cuentan con un suelo mínimo sobre el que andar con libertad y dignidad.

Somos conscientes de lo innovador de nuestro planteamiento y, lógicamente, de la necesidad de una transformación del sistema económico en el cual, queremos también poner a las personas en el centro. La lucha comprometida contra el fraude fiscal proporcionaría ingresos que garantizasen la puesta en marcha de una iniciativa de este tipo y, por lo tanto, hacia ese objetivo caminaremos.

Nuestra prioridad es proteger a la ciudadanía vasca, y utilizaremos las herramientas existentes, pero mejorándolas, mientras consensuamos y creamos otras más garantistas que nos permitan seguir construyendo una sociedad más justa y solidaria.