POLÍTICA INDUSTRIAL

Programa de Elkarrekin Podemos (descargar)

Una de las consecuencias de la crisis sistémica que vivimos es la progresiva ralentización de la producción industrial a escala planetaria, con sus inevitables secuelas de cierres de centros productivos, deslocalización de la producción hacia plantas ubicadas en regiones con mano de obra más barata, precarización de las condiciones laborales y absorción de las empresas menos solventes por las grandes corporaciones industriales de carácter transnacional.

En Euskadi es inevitable que este proceso acabe golpeando con fuerza al tejido económico e industrial, como de hecho ya viene sucediendo desde 2008, puesto que la industria vasca representa en torno al 60% de las exportaciones, y más del 20% de la riqueza material derivada de la producción de bienes y servicios. De ahí la necesidad perentoria de activar una política industrial diferente a la llevada a cabo hasta la fecha por el Gobierno Vasco, y que ha estado basada en las siguientes premisas:

  • Incrementos de la productividad ligados a un aumento progresivo de la capacidad productiva y del tamaño de las plantas industriales. En última instancia, esta dinámica ha desembocado en la actualidad en un exceso de capacidad productiva a nivel mundial en casi todos los sectores industriales.
  • Externalización de los costes industriales hacia la sociedad, a través de recortes en los derechos laborales, subcontratación de servicios auxiliares, asunción de los costes de formación profesional por parte de los servicios públicos (Lanbide, Seguridad Social, Departamento de Educación…).
  • Ayuda y promoción de la entrada de capital foráneo en el tejido industrial vasco, lo que ha provocado la pérdida de control sobre proyectos industriales estratégicos y la deslocalización de los centros de decisión de buena parte de la industria vasca.
  • Procesos de internacionalización diseñados para deslocalizar las actividades industriales de menor valor añadido y, en consecuencia, reducir el empleo radicado en el territorio vasco.
  • Apoyo incondicional a la actividad exportadora, que ha estado orientada más hacia la búsqueda de nuevos mercados emergentes (Latinoamérica, Asia) para la producción que no encontraba acomodo en los mercados más cercanos, que a introducir productos innovadores en mercados competitivos ya consolidados (Europa, Norteamérica).

Una de las lecciones de la actual crisis económica es que la producción de bienes industriales deberá reestructurarse hacia niveles progresivamente menores, como consecuencia de que las economías más prósperas (Japón, Europa, Norteamérica) están entrando en una fase de post-crecimiento, y que la población de las llamadas economías emergentes (los países BRICS, Sudamérica…) no disponen de recursos económicos equivalentes a los que propiciaron el despegue de las sociedades de consumo en las economías desarrolladas, a lo largo de los años 70 y 80. Muy al contrario, se trata de sociedades con grandes desequilibrios sociales y enormes bolsas de pobreza que, lejos de poder alimentar una reactivación de la producción industrial a escala global, sufrirán en primera persona las consecuencias de la crisis por la que atraviesan las economías desarrolladas, a las que hasta la fecha abastecen de productos de bajo coste.

Por lo tanto es urgente reorientar la política industrial vasca para que, en medio de este incierto panorama global, sea capaz de reorientar la actividad productiva industrial sobre bases más sólidas y sostenibles a largo plazo.