POLÍTICA FISCAL

El actual modelo fiscal ha demostrado ser socialmente injusto y económicamente ineficaz e insuficiente para asegurar la financiación de los servicios y actividades de Euskadi.

La presión fiscal vasca, sin cotizaciones sociales, es un 6% del PIB inferior a la UE-28. De tener una presión fiscal similar a la de otros países europeos, en Euskadi se obtendrían 4.000 millones de euros más, lo que permitiría evitar los recortes sociales y disponer de dinero para invertir en apoyo del cambio de modelo productivo y de desarrollo.

Es necesaria una reforma fiscal desde la equidad, es decir, la contribución progresiva en función de la riqueza. Y con más razón en Euskadi donde nuestra autonomía fiscal nos proporciona la oportunidad de llevarlo a cabo independientemente del resto del Estado. El Parlamento vasco tiene ya, sin cambiar la arquitectura institucional (LTH), capacidad de armonizar la normativa tributaria, y de obtener recursos propios a través de recargos. Esa reforma implica actuar desde diferentes ámbitos, que se exponen en los siguientes apartados.

En la sociedad vasca, incluyendo partidos políticos, universidades, movimientos sociales, sindicatos y la propia ciudadanía, se respira la necesidad de realizar un cambio fiscal, obligatorio para avanzar hacia una Euskadi más justa, equitativa y sostenible. El modelo impositivo vasco, ha creado un sistema injusto y con niveles de fraude elevados. Esta línea actual nos sitúa además en un presente con importantes problemas de recaudación que, plasmados en recortes en servicios sociales, tenemos que atajar a corto-medio plazo. Estos recortes, durante la crisis, se han materializado en pérdida de calidad de vida para las clases trabajadoras.

Uno de los informes en los que nos hemos apoyado, Bases para una reforma fiscal en la CAPV, encargado por el Gobierno Vasco al Departamento de Economía de la UPV / EHU, realizado por un reputado equipo de trabajo, explica detalladamente cómo muchas de las deducciones y bonificaciones existentes para personas físicas y empresas, tienen un carácter nada social, regresivo en la práctica. También califica al sistema tributario vasco como injusto en su diseño y en su gestión así como facilitador del fraude fiscal. Además advierte de la insostenibilidad del sistema de prestaciones a medio plazo.

Tenemos que aumentar la recaudación con medidas sociales, luchar contra el fraude fiscal, detectar y eliminar gastos superfluos de la administración y mejorar las políticas redistributivas. El futuro exige transparencia y equilibrio social en las decisiones económicas que permitan la construcción de una nueva Euskadi. En Elkarrekin Podemos apostaremos por una economía fiscal basada en la ética social y en la progresividad real de los impuestos, ahora regresivos, para crear una economía vasca más justa, más cercana a la gente y menos dependiente de intereses privados y de las crisis económicas globales.

En este contexto, hay que señalar para conocimiento de todas las personas interesadas, que las competencias en materia de impuestos recaen en gran medida en las Diputaciones Forales, con las cuales nos comprometemos a trabajar para hacer efectivas las propuestas económicas.