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Cifuentes y una cabeza de caballo

JUAN CARLOS MONEDERO
Politólogo

 

Cristina Cifuentes dimite después de que las cloacas del Estado publiquen, siete años después, que había robado de una cooperativa, Eroski (no en el Corte Inglés ni en el Carrefour), dos botes de crema. 40 euros. No por el caso Lezo, no por la más que presunta corrupción de la cafetería de la Asamblea de Madrid, no por la Púnica ni la Gürtel, no por saquear el Canal de Isabel II, no por el atraco de Bankia ni por hundir una Universidad pública ni por saquear la Ciudad de la Justicia.

Como ha dicho Pablo Echenique, el PP le ha mandado a Cifuentes una cabeza de caballo a través del pseudoperiodista Inda, el más capacitado para publicar lo que le entreguen las cloacas del Estado siempre y cuando, claro, lo considere lo suficientemente atractivo. Por las mismas razones, sostendrá a Cifuentes o le dará con los botes de crema en la cabeza, estará con Cospedal o con Saénz de Santamaría. Que el que paga manda.

Parecía imposible que Cifuentes pudiera hacer más daño a la Comunidad de Madrid. Pero lo ha logrado dejando detrás como su sustituto a los mismos que le han mandado la cabeza de caballo. Gente que son igual que ella pero que, además, ahora están aún más vinculados a las cloacas del Estado y sus voceros. ¿Cómo es que aparece ahora ese vídeo siete años después? ¿Quién lo tenía?¿Quién ha pagado con él? ¿Cuántas veces lo han usado? ¿Qué ha hecho Cifuentes para esa gente en el pasado para que no lo saquen? El PP está pareciéndose cada vez más a Berlusconi y sus relaciones con lo más oscuro de nuestras sociedades. Y ahí está Ciudadanos apoyándolo.

A Cifuentes va a sustituirla, con apoyo de Ciudadanos, gente idéntica, una persona de la misma banda, alguien a quien ¿por qué no? también tendrán en nómina de una manera o de otra las mismas cloacas. Cifuentes es patética y demuestra qué tipo de gente ha ascendido en estos años en nuestro país. Pero los del PP que rematan la faena con un acto mafioso son aún peores, y Ciudadanos, que los sostiene, se convierten en los responsables de la putrefacción. Nunca ha hecho más falta una moción de censura. A ver si se nos quita un poco el asco.

(Artículo publicado en el diario Público el 25 de abril de 2018)

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